El Desarrollo Sustentable

El pensamiento ambientalista acerca del desarrollo sustentable es, para mí, una idea nueva, atractiva y que conlleva un gran desafío por el solo hecho de pensar en incorporarla a nuestra actual compresión del desarrollo.

En efecto, para una generación que nació bajo un sistema económico preocupado por el bienestar, en términos de poder adquisitivo, no es fácil detenerse a pensar en el impacto que este modelo genera en la naturaleza y en el futuro nuestros hijos y nietos.

Este panorama me hace recordar tantas películas futuristas en donde todo es desierto, arenas y contaminación. Donde se debe respirar con mascarillas y vivir casi en el subsuelo. Donde algunos (los malos) controlan los recursos naturales que hoy son gratuitos y donde el poder se concentra en unos pocos. Sin embargo, nunca me provocaron una preocupación real ya que “esto no me va a pasar a mi” y “está muy lejano de la realidad”.

La pregunta del ‘para qué’ incorporar medidas ambientalistas en los actuales definiciones de desarrollo sustentable me parecen más que decidoras, ya que plantean la supervivencia de nuestras generaciones venideras. Sin embargo, lo preocupante es el ‘como’ aplicarlas a nuestros modelos. Modelos que han sido inventados y utilizados durante décadas, en los que no hemos visto grandes cambios y menos impactos relevantes. Todo ha sido una constante de aplicar metodologías, mejorar y potenciar las mismas, pero siempre sobre la base del bienestar del ser humano en cuanto a satisfacer sus necesidades individuales.

El solo hecho de sugerir la inclusión de medidas ecológicas en los modelos actuales supone reinventarnos a nosotros mismos, desde una concepción más humana que comprenda que existen otros actores fundamentales para que el desarrollo sea sustentable; y estos son, a parte del mercado, el medio ambiente y el gobierno. En efecto, sin una intervención gubernamental que regule y asegure prácticas innovadoras en el uso de los recursos naturales será muy difícil, casi imposible, mantener el equilibrio de los ecosistemas y el acceso a estos en forma equitativa.

Poner en riesgo la equidad y no regular la creación de riquezas nos conduce a un escenario tan dramático como las películas futuristas que he señalado al principio.



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